
Sumamente puntual, a cinco minutos de haber pasado las 21:30, se apagaron las luces en el
Orfeo Superdomo de
Córdoba y comenzaron a sonar los acordes de First in the Gang to Die, el primero de muchos clásicos con el que
Steven Patrick Morrissey decidió abrir un show glamoroso y rebosante de entusiasmo por ambas partes: público y artista.