Clasificación: Para mayores de 16 años
Dirección: Andrew Niccol
De qué va la cosa:
"Para evitar la superpoblación, el tiempo se ha convertido en la principal moneda de cambio, de tal modo que los ricos pueden vivir para siempre mientras que los pobres tienen que negociar para que continúe su existencia. Un joven de clase pobre hereda una fortuna en tiempo, aunque él llega demasiado tarde para salvar a su madre. Finalmente, se acabará convirtiendo en fugitivo del corrupto cuerpo de policía."
Lo original de esta película está obviamente en su argumento. En un mundo futurista y superpoblado, las sociedades tuvieron que pensar (e inventar) algún método para poder regular la cantidad de gente en el mundo. Así es que nace la idea del tiempo como moneda: cada ser humano está programado para vivir y envejecer hasta los 25 años. De ahí en adelante, podrá vivir sólo un año más, pero debe trabajar para sumar "tiempo" y poder perpetuar su existencia. Así es que se forma una gigantesca cadena de corrupción, como en toda economía, con gente que es virtualmente inmortal y puede vivir millones de años, y gente pobre que debe vivir el día, trabajando de lo que puede, o robando tiempo de vida a los demás. Will Salas (Justin Timberlake) es uno de estos últimos, pero todo cambiará cuando conozca un extraño sujeto en un bar...
Con buenas escenas de acción y actuaciones bastante decentes (comparado con lo que nos acostumbramos a ver durante el semestre pasado con las películas hollywodenses) El Precio del Mañana sobresale, no por ser una película excelente (más bien es regular, tirando a buena) pero entre tanta película mala, un poco de frescura y originalidad no viene mal. Por allí la crítica del film a la distribución de la riqueza y la lucha de clases, no logra entenderse del todo, debido a incoherencias del libreto (cosa que la arruina un poco).
